El Bizcochuelo casero es una masa muy comúnmente utilizada como base para muchos bizcochos o tortas, y es la forma tradicional de preparar un bizcocho. Me encanta porque es ligera y suave, y una vez hecha, puede ser rellenada con cualquier cosa que desees, lo que es muy útil cuando necesitas preparar un postre rápidamente. Si sigues las instrucciones de la receta, no es difícil de hacer y siempre queda perfecta. También se le conoce como bizcocho genovés. A continuación, te presentamos la versión sin mantequilla ni levadura.
Receta para hacer un Bizcochuelo fácil
Ingredientes:
5 huevos (dividido, yemas y claras separadas)
½ taza + 2 cucharadas de azúcar granulada (125 g)
1 taza de harina (125 g)
Preparación:
1. Engrasar y enharinar un molde redondo de 10”, colocar un papel encerado (waxed paper) en el fondo para que se desmolde mejor el bizcocho al final.
2. Tamizar harina. Reservar. En un bol batir las yemas de huevos junto a el azúcar hasta que estén cremosas y de color amarillo pálido. Aparte batir las claras a punto de nieve e incorporar en forma envolvente a la mezcla de yemas y azúcar.
3. Incorporar la harina en forma de lluvia (yo vuelvo y la tamizo con un colador, pero esta vez espolvoreando encima de la mezcla de claras y yemas). Mezclar con espátula o cuchara de madera en forma envolvente.
4. Llevamos a un horno a 350 ° F (175°C) por 30-40 minutos. Cuando pinchamos y el palillo sale seco es porque ya está. Dejamos enfriar y desmoldamos.
Notas:
a) Al estar se encoje un poco, yo lo medí y sale de 8 ½ pulgadas de ancho y 1 pulgada de altura. (lo cual equivale a un bizcocho de ½ libra sencillo. Para hacer un bizcocho de ½ libra de dos láminas de bizcocho hornear en 1 molde de 7" y luego corta en bizcocho en capas. Ver: Nivelación de bizcocho.
b) Si quieres hacer una libra, duplica la receta y hornear en dos moldes de 10".
c) Este bizcocho va bien con Suspiro (Merengue Italiano).
d) Se le puede echar 1 cucharadita de saborizante (extracto) de: vainilla, anís o ron.
Cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. - 1 Pedro 5:2

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