No tenía ganas de publicar esta semana porque mi abuela, Francisca, pasó a mejor vida el pasado viernes tres días después de celebrar sus 96 años. Ella padecía del corazón por muchos años y en estos últimos meses estábamos preparados para esperar en cualquier momento su partida. Aun así nunca es fácil aceptar que alguien cercano se haya ido. Los últimos seis años fueron difíciles para ella porque vio morir a dos de sus 16 hijos, uno de ellos era mi papá. Para nuestra consolación mi abuela era cristiana por muchos años y sabemos que ella se adelantó a encontrarse con nuestro Creador. Su perseverancia, buen ánimo, buen corazón y deseo de unión familiar son carácteres a seguir.
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